domingo, 18 de diciembre de 2011

ANA JUAN, PREMIO NACIONAL DE ILUSTRACIÓN 2010

Me resultan extraordinariamente atractivas las propuestas de esta ilustradora, que crea un universo visual de un gran poder de sugerencia, exquisito, sensual y, al menos en lo que yo conozco, comprometido con estados ánimicos que van de la página a la espectadora emocionando, retando a través de una mirada muy personal. En la actualidad, una exposición suya en Madrid nos permite acercarnos a su obra y, a buen seguro, dejarnos atrapar por la capacidad de seducción de su arte.



LA CAJA SECRETA DE SNOWHITE
30 NOV 2011 - 15 ENE 2012


El Museo ABC presenta la exposición La caja secreta de Snowhite basada en el libro homónimo de Ana Juan. La autora adapta libremente el cuento Blancanieves de los hermanos Grimm en Snowhite (Ediciones de Ponent, 2001) y en La Caja Secreta de Snowhite (No Time, 2010).

En 2010, Ana Juan funda junto a Manolo Gordillo la editorial No Time cuyo primer proyecto es la recopilación de todos los diseños e ideas que habían sido el germen del libro Snowhite para producir La caja secreta de Snowhite. Una caja de madera de edición limitada que contiene objetos personales de la protagonista y un cuaderno de bocetos donde se puede seguir el proceso creativo del libro. En ellos, la artista recupera el espíritu narrativo primigenio y relata una historia cruel basada en unos personajes profundamente malvados. La madrastra es retorcida y desconfiada, los enanos son unos empresarios déspotas y el príncipe se beneficia vilmente de la soledad de la protagonista. Ana Juan indaga en el territorio de lo ominoso, cuestionando el mensaje del cuento original, para alzar una manifestación sobre la soledad de la mujer y la incapacidad de regir el propio destino.


Esta exposición tiene un montaje interactivo en el que, partiendo de la excusa del hallazgo de la caja secreta, se abre al público el universo de la pequeña Snowhite. Los personajes adquieren formas tridimensionales a través de juegos artísticos de mecanismos tradicionales y sencillos que retoman los elementos ópticos, cinéticos, trampantojos o artificios del pasado. Juegos tradicionales que permiten llevar muy lejos nuestra imaginación.

Ana Juan (Valencia, 1961) inició su carrera ilustrando revistas que caracterizaron la época de la transición, como Madriz, La Luna o El Víbora. Más tarde empezó a colaborar con los periódicos nacionales El País y El Mundo, y con publicaciones internacionales como Elle, Woman, Time Magazine o Boston Globe. Además, ha publicado numerosos libros ilustrados como Snowhite, Demeter y Wackfield convirtiéndose en un referente en el mundo de la ilustración. Hoy es colaboradora de The New Yorker para el que ha ilustrado múltiples portadas, siendo la última en memoria de las víctimas del 11-S en su décimo aniversario. Ha sido galardonada con innumerables premios en el mundo de la ilustración y el diseño gráfico, entre los que podemos citar el Premio Nacional de Ilustración en 2010 o la medalla de oro de la Society of Newspaper Design.

sábado, 15 de octubre de 2011

15-O OTRO MUNDO ES POSIBLE



Las marchas que hoy han recorrido las calles del mundo, para que las personas podamos recuperar la DIGNIDAD que nos han usurpado el poder político y financiero, han contado con el apoyo de intelectuales como Naomi Klein, Vandana Shiva, Noam Chomsky y Eduardo Galeano.

Un gobierno global del pueblo y para el pueblo ha sido reclamado por miles y miles de gargantas.

Aquí tenéis el manifiesto que transcribo del diario Público.

El manifiesto

El 15 de octubre, unidos y unidas en nuestra diversidad por un cambio global, exigimos democracia global: un gobierno global del pueblo y para el pueblo. Inspirados en nuestros hermanos y hermanas en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrain, Palestina-Israel, España, Chile y Grecia, también exigimos un cambio de régimen: un cambio de régimen global. En las palabras de Vandana Shiva, la activista india, exigimos el remplazo del G8 por la humanidad completa- el G7,000,000,000.

Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad mundial, nuestro Gaddafi internacional. Estas incluyen: el FMI, OMC, el comercio internacional, los bancos multinacionales, el G8/G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU. Como Mubarak y Assad, no permitiremos que dirijan nuestras vidas sin nuestro consentimiento. Todos nacimos iguales, pobre o rico, mujer o hombre. Africanos y Asiáticos son iguales a Europeos y Americanos. Nuestras instituciones deben reflejar esto o ser derrocadas.

Hoy, más que nunca, fuerzas globales determinan nuestras vidas. Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras. Nuestro medio ambiente está siendo destruido por contaminación en otros continentes. Nuestra seguridad la determinan las guerras y el comercio de armas, drogas y recursos naturales que benefician a personas fuera de nuestras fronteras. Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Los ciudadanos del mundo debemos recuperar el control sobre las decisiones que nos afectan a todos los niveles – de global a local. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos.

Como los zapatistas mexicanos, hoy decimos “¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece” - ¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y las instituciones globales obedecen. Como los indignados españoles decimos “¡Democracia real ya!”- Democracia global real ya.

Hoy hacemos un llamado a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!

domingo, 9 de octubre de 2011

MUJERES EN PIE DE PAZ


TAWAKUL KARMAN: La PAZ como COMPROMISO Y LUCHA.

El siguiente texto, firmado por Yamal Yubran, ha sido traducido del árabe por Alma Allende para Rebelión.

Ni un solo día fue normal la vida de Tawakul Karman. La activista y periodista yemení a la que se concedió hace dos días el premio Nobel de la Paz (junto a la presidenta liberiana Ellen Johnson-Sirleaf y la activista Lima Gbowee) no tiene todavía 32 años y, no obstante esto, ha conseguido convertirse ya en un icono de la mujer militante en su país. No ha dejado de luchar por obtener para las mujeres yemeníes una posición mejor en la vida pública, al mismo tiempo que alzaba públicamente la bandera de la libertad de expresión, rechazando toda clase de restricciones a la prensa y a los medios de comunicación.

Pero Karman, al contrario que muchos otros, no se conformó con teorizar en el ámbito de los derechos, la política y el periodismo sino que trabajó directamente sobre el terreno, fundando la organización Periodistas sin Cadenas y exponiéndose a golpes y malos tratos, tanto físicos como psicológicos, durante su participación en las marchas de protesta que organizó con los jóvenes de la revolución yemení. Asimismo esta mujer rebelde fue secuestrada cuando volvía a su casa en compañía de su marido pocos días después del estallido de las primeras protestas populares. Miembros de la policía del régimen de Ali Abdala Saleh la retuvieron en la prisión central durante treinta horas antes de liberarla bajo una presión internacional y popular sin precedentes. Las cosas no acabaron ahí, pues el propio presidente Ali Saleh le dijo a su hermano en una comunicación telefónica que “el gobierno no se hacía responsable a partir de ahora de lo que pudiera pasarle a Tawakul Karman”, en lo que puede describirse como una velada amenaza de muerte. La activista yemení así lo declaró a los medios de comunicación sin que se produjera ningún desmentido oficial por parte del régimen.

Dice Tawakul, formada en el seno de uno de los partidos religiosos más fuertes del Yemen, Partido de la Alianza Yemení por la Reforma, que supo desde el principio que su camino nunca sería fácil, decidida como estaba a oponerse al régimen militar y policial de Ali Abdala Saleh. Ha declarado que siempre temió lo peor. Pero que ninguna amenaza ni intimidación lograron nunca desviarla del destino que había escogido para sí misma.

En todas sus intervenciones públicas, esta joven yemení repetía siempre su expresión favorita: “para que el ser humano obtenga sus derechos tiene que reclamarlos”. A partir de este principio, alzó públicamente su voz en protesta contra la represión y la injusticia a la que estaba sometido su pueblo. Así creó La Plaza de la Libertad frente a la sede central del consejo de ministros yemení. Pero tras tres años de protestas en esta Plaza, nació otra Plaza, la Plaza de Taghir que ocupan los jóvenes yemeníes desde hace siete meses exigiendo el derrocamiento del régimen de Saleh.

Al-Akhbar contactó con Tawakul Karman nada más conocer la noticia de la concesión del premio Nobel de la Paz. Karman ha querido dedicar el premio a ese impresionante grupo minoritario que la ha acompañado desde el año 2007 y con el que “hemos venido ejerciendo nuestro derecho a defender la libertad de expresión y a protestar contra la represión y el encarcelamiento arbitario al margen de la ley”. Ha añadido que no esperaba en absoluto este premio: “ni siquiera sabía que había sido propuesta, pero no puedo ocultar mi enorme satisfacción y felicidad”. Ha asegurado que el Nobel de la Paz confirma que la lucha pacífica es el mejor camino para “alcanzar nuestros derechos en el enfrentamiento con los regímenes dictatoriales”. El premio obtenido, añade Karman, es un homenaje a los mártires y heridos de la revolución de los jóvenes yemeníes y un reconocimiento internacional de la justicia de esta revolución y de la necesidad de su triunfo”. Y concluye con confianza y alegría que “el premio confirma el poder de nuestro movimiento en su propósito de hacer caer el régimen del presidente Ali Saleh, el cual impide desde hace 33 años la construcción de un Yemen moderno y democrático”.

Tawakul Karman, tras dedicar su premio a los mártires de la revolución y a “los jóvenes de la primavera árabe”, no olvida a los más próximos, a todos aquellos que la han apoyado desde muy cerca, y entre ellos “no puedo olvidar a mi padre, a mi marido y a mi familia, pues sin ellos jamás habría conseguido llegar hasta aquí”.

MARCHA A MADRID

domingo, 11 de septiembre de 2011

DIEZ AÑOS DESPUÉS


Me ha parecido lúcido y claro el artículo de Noam Chomsky que aparece hoy en el diario Público.
En este mundo convulso, Chomsky reflexiona y argumenta sobre un tema complejísimo.
A mí, además de otras aportaciones, me ratifica en la idea de que la guerra es un negocio de altísima rentabilidad y una de las caras más despiadadas del capitalismo.

El autor del artículo, Noam Chomsky, (Filadelfia, Estados Unidos, 1928), es lingüista, filósofo, escritor y analista político considerado todo un referente intelectual para la izquierda alternativa y los movimientos antiglobalización de todo el mundo.

Este es su texto:

Este es el décimo aniversario de las horribles atrocidades del 11 de septiembre de 2001 que, en la opinión general, cambiaron el mundo.

No hay duda del efecto de los atentados. Para centrarnos en los tres países más afectados, digamos que Afganistán apenas sobrevive, Irak está devastado y Pakistán se acerca a un desastre que podría ser catastrófico. El 10 de mayo de 2011, el presunto cerebro de ese crimen, Osama bin Laden, fue asesinado en Pakistán. Las consecuencias más inmediatas y significativas también han ocurrido en Pakistán. Se ha hablado mucho del malestar de Washington por que Pakistán no le entregara a Bin Laden. Pero se ha hablado menos de la rabia de los paquistaníes por que EEUU invadiera su territorio para llevar a cabo un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya se había intensificado en Pakistán y esos eventos lo atizaron aún más.

Uno de los principales especialistas en Pakistán, el historiador militar británico Anatol Lieven, escribió en la edición de febrero de The Nation Interest que la guerra en Afganistán estaba “desestabilizando y radicalizando Pakistán, lo que podría causar una catástrofe política para EEUU –y el mundo entero– que empequeñecería cualquier otra cosa que pudiera suceder en Afganistán”.

En todos los niveles de la sociedad, señala Lieven, los paquistaníes simpatizan de manera abrumadora con los talibanes afganos, no porque los quieran, sino porque “los talibanes son considerados una fuerza legítima de resistencia contra la ocupación extranjera del país”, tal como eran percibidos los muyahidines afganos que lucharon contra la ocupación soviética en los años ochenta.

Estos sentimientos son compartidos por la jerarquía militar de Pakistán, que resiente amargamente las presiones estadounidenses para que se sacrifique en nombre de la guerra de Washington contra los talibanes. Más amargura les producen los ataques terroristas (la guerra de aviones no tripulados) de EEUU dentro de Pakistán, cuya frecuencia ha aumentado con el presidente Barack Obama, y la exigencia de EEUU de que el Ejército paquistaní lleve la guerra de Washington hacia las zonas tribales de Pakistán, a las que siempre se había dejado en paz, incluso durante el dominio británico.

Las fuerzas armadas son una institución estable de Pakistán y mantienen unido al país. Las acciones de EEUU podrían “provocar el amotinamiento de algunos sectores de las fuerzas armadas”, advierte Lieven, en cuyo caso “el Estado paquistaní se derrumbaría efectivamente muy pronto, con todos los desastres que ello implicaría”.

Los posibles desastres se refuerzan drásticamente por su arsenal de armas nucleares, enorme y en rápida expansión, y por el sustancial movimiento yihadista que existe en el país.

Todo esto es legado del Gobierno de Ronald Reagan. Los funcionarios de esa época pretendieron que no sabían que Zia ul-Haq, el más despiadado de los dictadores militares de Pakistán pero favorito de Washington, estaba desarrollando armas nucleares y realizando un programa de islamización radical de Pakistán con financiación saudí.

La catástrofe que acecha en el fondo es que se combinen esas dos herencias y que los yihadistas le pongan la mano encima a los materiales de fisión. Así, podríamos ver armas nucleares, muy probablemente bombas sucias, explotando en Londres y Nueva York.

Lieven resume: “Soldados estadounidenses y británicos, en efecto, están muriendo en Afganistán a fin de que el mundo sea más peligroso para los pueblos británico y estadounidense”.

Con toda seguridad, Washington entiende que las operaciones que realiza en lo que se ha dado en llamar Afpak –Afganistán y Pakistán– podrían desestabilizar y radicalizar a Pakistán.

Los documentos de WikiLeaks más significativos que se han publicado hasta ahora son los cables de la embajadora estadounidense en Islamabad Anne Patterson, quien apoya las acciones de EEUU en Afpak, pero advierte que “podrían desestabilizar el Estado paquistaní, ganarse la antipatía tanto del Gobierno civil como de la jerarquía militar y provocar una amplia crisis de gobernabilidad”.

Patterson menciona la posibilidad de que “alguien que trabaje en instalaciones [del Gobierno paquistaní] introduzca subrepticiamente el material de fisión necesario para llegar a fabricar un arma”, peligro que se refuerza por “la vulnerabilidad de las armas en tránsito”.

Numerosos analistas han observado que Bin Laden se anotó algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU.

Como señala Eric S. Margolis en el número de mayo de The American Conservative, Bin Laden “aseveró repetidamente que la única forma de expulsar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era atraer a los estadounidenses a una serie de guerras pequeñas pero costosas que, a fin de cuentas, los dejaran en la quiebra”.

Después de los ataques del 11 de septiembre se hizo evidente que Washington parecía inclinado a cumplir los deseos de Bin Laden.

En su libro de 2004 Imperial Hubris, Michael Scheuer –analista senior de la CIA que había rastreado a Osama bin Laden desde 1996– explica: “Bin Laden ha sido muy preciso al decirle a EEUU las razones por las que está librando esta guerra en su contra. Está empeñado en alterar radicalmente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida logró su objetivo.

Continúa: “Las fuerzas armadas y las políticas de EEUU están llevando a cabo la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden ha estado tratando de hacer con éxito sustancial, aunque incompleto, desde principios de los años noventa. En consecuencia, pienso que es justo concluir que los Estados Unidos de América sigue siendo el único aliado indispensable de Bin Laden”. Y podríamos decir que, aun después de su muerte, así siguen siendo las cosas.

La sucesión de horrores a través del decenio transcurrido nos lleva a esta pregunta: ¿había alternativa a la respuesta de Occidente ante los atentados del 11 de septiembre?

El movimiento yihadista, que en su mayoría criticaba a Bin Laden, pudo haberse dividido y socavado después del 11 de septiembre si el “crimen contra la humanidad”, como fueron llamados los ataques con toda justicia, hubiera sido tratado como un crimen, con una operación internacional para aprehender a los sospechosos. Esto se reconoció en su tiempo pero, con las prisas por ir a la guerra, nadie consideró semejante idea. Vale la pena agregar que en buena parte del mundo árabe se condenó a Bin Laden por su participación en los atentados.

En el momento de su muerte, Bin Laden ya era una presencia apagada desde hacía tiempo y, en los meses anteriores, fue eclipsado por la Primavera Árabe. Su papel en el mundo árabe fue captado por el titular de un artículo de Gilles Kepel, especialista en Medio Oriente, publicado en The New York Times: “Bin Laden ya estaba muerto”.

Ese titular hubiera podido publicarse mucho antes, si EEUU no hubiera atizado al movimiento yihadista con sus ataques de represalia en Afganistán e Irak.

Dentro del movimiento yihadista, Bin Laden sin duda era un símbolo venerado, pero al parecer no desempeñaba un papel muy importante para Al Qaeda, su “red de redes” como la llaman los analistas, que emprendía básicamente operaciones independientes.

Incluso los hechos más obvios y elementales sobre este decenio provocan reflexiones sombrías cuando consideramos los ataques del 11 de septiembre, sus consecuencias y lo que presagian para el futuro.

jueves, 4 de agosto de 2011

EL HOMBRE DE AL LADO

¡Magnífica película! Dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, se sirve del conflicto surgido entre dos vecinos cuando uno de ellos, Víctor, decide reformar su casa y construye una ventana para atrapar "unos rayos de sol" . Esto provoca la airada reacción de Leonardo, un exitoso diseñador que vive con su mujer y su hija en una casa diseñada por Le Corbusier.
Son dos espacios contrapuestos al igual que las personalidades de los vecinos.

La dialéctica de las relaciones está filmada con gran inteligencia. Nos va revelando la angustia Leonardo habitante de un espacio vital elitista y exclusivo, pero atrapado en un espacio existencial de profunda crisis conyugal y creativa.
Víctor es un superviviente, un hombre que defiende su derecho a la luz del sol, que no se deja amedrentar por la prepotencia de Leonardo y que reivindica la solución del conflicto mediante un acuerdo entre las partes.

La película se reserva para el final una situación sorprendente, sin concesiones. Un desenlace a la altura del resto de la historia.

Pau Vanaclocha comenta en su reseña de Cartelera Turia: "Es un magnífico compendio de aquello que ha caracterizado lo mejor del cine argentino de los últimos años -una cinematografía sobria en recursos pero exuberante en ideas y temáticas- (...) El hombre de al lado es un ejemplo modélico de lenguaje funcional, que va directamente al meollo de la cuestión, apreciándose en la exacta medición del tamaño y la duración de los planos".


Me uno a la recomendación de la Cartelera Turia: IMPRESCINDIBLE.

martes, 2 de agosto de 2011

LEONORA, LA NOVIA DEL VIENTO.




La riquísma personalidad de Leonora Carrington, pintora y escritora surrealista, recorre como un torrente las más de quinientas páginas de la novela con que Elena Poniatowska ganó el Premio Seix Barral de Biblioteca Breve 2011.
Carrington, fallecida recientemente, recibe así el homenaje literario de la escritora mexicana.
Esta comenta en el capítulo de Agradecimientos:
"Ver a Leonora ha sido siempre un privilegio y una alegría porque me remite a mi infancia, a mis padres, a mis orígenes, a los países que tenemos en común. Dicen que es blanca, negra y roja: lo cierto es que Leonora hace magia con todos los colores y es la hechicera más bella que ha llegadoa nuestros días"...

La larga andadura vital de Leonora estuvo marcada por el desafío, la transgresión, su identificación con los animales,con quienes habla, su sentido de pertenencia a la Naturaleza, la huida del horror de la Segunda Guerra Mundial, la locura ... A pesar de todos sus derrotas, de todos sus abismos y de todas sus angustias, Leonora se redimió con su arte y fue consciente de que la pintura era el sentido de su existencia.

Cuenta Elena Poniatowska: "Inicié una novela inspirada en Leonora Carringon, pero en ves de escribir una historia alusiva, decidí escribir directamente sobre ella ..."
Escrita en presente, la narración está aderezada con jugosos diálogos, a través de los que nos acercamos a esta mujer rebelde, desconcertante, amante, madre y alquimista-maga.
Ante nuestros ojos ésta se va convirtiendo en una anciana que ante todo quiere aprender a morir.
Hermosas las páginas finales y literariamente muy bien resueltas. En ellas, la autora nos demuestra cómo se puede resolver una historia con eficacia y buen hacer, sin renunciar a un discurso estético propio y sabiendo sugerir a cada lector, una manera diferente para despedirse de Leonora.