domingo, 9 de octubre de 2011

MUJERES EN PIE DE PAZ


TAWAKUL KARMAN: La PAZ como COMPROMISO Y LUCHA.

El siguiente texto, firmado por Yamal Yubran, ha sido traducido del árabe por Alma Allende para Rebelión.

Ni un solo día fue normal la vida de Tawakul Karman. La activista y periodista yemení a la que se concedió hace dos días el premio Nobel de la Paz (junto a la presidenta liberiana Ellen Johnson-Sirleaf y la activista Lima Gbowee) no tiene todavía 32 años y, no obstante esto, ha conseguido convertirse ya en un icono de la mujer militante en su país. No ha dejado de luchar por obtener para las mujeres yemeníes una posición mejor en la vida pública, al mismo tiempo que alzaba públicamente la bandera de la libertad de expresión, rechazando toda clase de restricciones a la prensa y a los medios de comunicación.

Pero Karman, al contrario que muchos otros, no se conformó con teorizar en el ámbito de los derechos, la política y el periodismo sino que trabajó directamente sobre el terreno, fundando la organización Periodistas sin Cadenas y exponiéndose a golpes y malos tratos, tanto físicos como psicológicos, durante su participación en las marchas de protesta que organizó con los jóvenes de la revolución yemení. Asimismo esta mujer rebelde fue secuestrada cuando volvía a su casa en compañía de su marido pocos días después del estallido de las primeras protestas populares. Miembros de la policía del régimen de Ali Abdala Saleh la retuvieron en la prisión central durante treinta horas antes de liberarla bajo una presión internacional y popular sin precedentes. Las cosas no acabaron ahí, pues el propio presidente Ali Saleh le dijo a su hermano en una comunicación telefónica que “el gobierno no se hacía responsable a partir de ahora de lo que pudiera pasarle a Tawakul Karman”, en lo que puede describirse como una velada amenaza de muerte. La activista yemení así lo declaró a los medios de comunicación sin que se produjera ningún desmentido oficial por parte del régimen.

Dice Tawakul, formada en el seno de uno de los partidos religiosos más fuertes del Yemen, Partido de la Alianza Yemení por la Reforma, que supo desde el principio que su camino nunca sería fácil, decidida como estaba a oponerse al régimen militar y policial de Ali Abdala Saleh. Ha declarado que siempre temió lo peor. Pero que ninguna amenaza ni intimidación lograron nunca desviarla del destino que había escogido para sí misma.

En todas sus intervenciones públicas, esta joven yemení repetía siempre su expresión favorita: “para que el ser humano obtenga sus derechos tiene que reclamarlos”. A partir de este principio, alzó públicamente su voz en protesta contra la represión y la injusticia a la que estaba sometido su pueblo. Así creó La Plaza de la Libertad frente a la sede central del consejo de ministros yemení. Pero tras tres años de protestas en esta Plaza, nació otra Plaza, la Plaza de Taghir que ocupan los jóvenes yemeníes desde hace siete meses exigiendo el derrocamiento del régimen de Saleh.

Al-Akhbar contactó con Tawakul Karman nada más conocer la noticia de la concesión del premio Nobel de la Paz. Karman ha querido dedicar el premio a ese impresionante grupo minoritario que la ha acompañado desde el año 2007 y con el que “hemos venido ejerciendo nuestro derecho a defender la libertad de expresión y a protestar contra la represión y el encarcelamiento arbitario al margen de la ley”. Ha añadido que no esperaba en absoluto este premio: “ni siquiera sabía que había sido propuesta, pero no puedo ocultar mi enorme satisfacción y felicidad”. Ha asegurado que el Nobel de la Paz confirma que la lucha pacífica es el mejor camino para “alcanzar nuestros derechos en el enfrentamiento con los regímenes dictatoriales”. El premio obtenido, añade Karman, es un homenaje a los mártires y heridos de la revolución de los jóvenes yemeníes y un reconocimiento internacional de la justicia de esta revolución y de la necesidad de su triunfo”. Y concluye con confianza y alegría que “el premio confirma el poder de nuestro movimiento en su propósito de hacer caer el régimen del presidente Ali Saleh, el cual impide desde hace 33 años la construcción de un Yemen moderno y democrático”.

Tawakul Karman, tras dedicar su premio a los mártires de la revolución y a “los jóvenes de la primavera árabe”, no olvida a los más próximos, a todos aquellos que la han apoyado desde muy cerca, y entre ellos “no puedo olvidar a mi padre, a mi marido y a mi familia, pues sin ellos jamás habría conseguido llegar hasta aquí”.

MARCHA A MADRID

domingo, 11 de septiembre de 2011

DIEZ AÑOS DESPUÉS


Me ha parecido lúcido y claro el artículo de Noam Chomsky que aparece hoy en el diario Público.
En este mundo convulso, Chomsky reflexiona y argumenta sobre un tema complejísimo.
A mí, además de otras aportaciones, me ratifica en la idea de que la guerra es un negocio de altísima rentabilidad y una de las caras más despiadadas del capitalismo.

El autor del artículo, Noam Chomsky, (Filadelfia, Estados Unidos, 1928), es lingüista, filósofo, escritor y analista político considerado todo un referente intelectual para la izquierda alternativa y los movimientos antiglobalización de todo el mundo.

Este es su texto:

Este es el décimo aniversario de las horribles atrocidades del 11 de septiembre de 2001 que, en la opinión general, cambiaron el mundo.

No hay duda del efecto de los atentados. Para centrarnos en los tres países más afectados, digamos que Afganistán apenas sobrevive, Irak está devastado y Pakistán se acerca a un desastre que podría ser catastrófico. El 10 de mayo de 2011, el presunto cerebro de ese crimen, Osama bin Laden, fue asesinado en Pakistán. Las consecuencias más inmediatas y significativas también han ocurrido en Pakistán. Se ha hablado mucho del malestar de Washington por que Pakistán no le entregara a Bin Laden. Pero se ha hablado menos de la rabia de los paquistaníes por que EEUU invadiera su territorio para llevar a cabo un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya se había intensificado en Pakistán y esos eventos lo atizaron aún más.

Uno de los principales especialistas en Pakistán, el historiador militar británico Anatol Lieven, escribió en la edición de febrero de The Nation Interest que la guerra en Afganistán estaba “desestabilizando y radicalizando Pakistán, lo que podría causar una catástrofe política para EEUU –y el mundo entero– que empequeñecería cualquier otra cosa que pudiera suceder en Afganistán”.

En todos los niveles de la sociedad, señala Lieven, los paquistaníes simpatizan de manera abrumadora con los talibanes afganos, no porque los quieran, sino porque “los talibanes son considerados una fuerza legítima de resistencia contra la ocupación extranjera del país”, tal como eran percibidos los muyahidines afganos que lucharon contra la ocupación soviética en los años ochenta.

Estos sentimientos son compartidos por la jerarquía militar de Pakistán, que resiente amargamente las presiones estadounidenses para que se sacrifique en nombre de la guerra de Washington contra los talibanes. Más amargura les producen los ataques terroristas (la guerra de aviones no tripulados) de EEUU dentro de Pakistán, cuya frecuencia ha aumentado con el presidente Barack Obama, y la exigencia de EEUU de que el Ejército paquistaní lleve la guerra de Washington hacia las zonas tribales de Pakistán, a las que siempre se había dejado en paz, incluso durante el dominio británico.

Las fuerzas armadas son una institución estable de Pakistán y mantienen unido al país. Las acciones de EEUU podrían “provocar el amotinamiento de algunos sectores de las fuerzas armadas”, advierte Lieven, en cuyo caso “el Estado paquistaní se derrumbaría efectivamente muy pronto, con todos los desastres que ello implicaría”.

Los posibles desastres se refuerzan drásticamente por su arsenal de armas nucleares, enorme y en rápida expansión, y por el sustancial movimiento yihadista que existe en el país.

Todo esto es legado del Gobierno de Ronald Reagan. Los funcionarios de esa época pretendieron que no sabían que Zia ul-Haq, el más despiadado de los dictadores militares de Pakistán pero favorito de Washington, estaba desarrollando armas nucleares y realizando un programa de islamización radical de Pakistán con financiación saudí.

La catástrofe que acecha en el fondo es que se combinen esas dos herencias y que los yihadistas le pongan la mano encima a los materiales de fisión. Así, podríamos ver armas nucleares, muy probablemente bombas sucias, explotando en Londres y Nueva York.

Lieven resume: “Soldados estadounidenses y británicos, en efecto, están muriendo en Afganistán a fin de que el mundo sea más peligroso para los pueblos británico y estadounidense”.

Con toda seguridad, Washington entiende que las operaciones que realiza en lo que se ha dado en llamar Afpak –Afganistán y Pakistán– podrían desestabilizar y radicalizar a Pakistán.

Los documentos de WikiLeaks más significativos que se han publicado hasta ahora son los cables de la embajadora estadounidense en Islamabad Anne Patterson, quien apoya las acciones de EEUU en Afpak, pero advierte que “podrían desestabilizar el Estado paquistaní, ganarse la antipatía tanto del Gobierno civil como de la jerarquía militar y provocar una amplia crisis de gobernabilidad”.

Patterson menciona la posibilidad de que “alguien que trabaje en instalaciones [del Gobierno paquistaní] introduzca subrepticiamente el material de fisión necesario para llegar a fabricar un arma”, peligro que se refuerza por “la vulnerabilidad de las armas en tránsito”.

Numerosos analistas han observado que Bin Laden se anotó algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU.

Como señala Eric S. Margolis en el número de mayo de The American Conservative, Bin Laden “aseveró repetidamente que la única forma de expulsar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era atraer a los estadounidenses a una serie de guerras pequeñas pero costosas que, a fin de cuentas, los dejaran en la quiebra”.

Después de los ataques del 11 de septiembre se hizo evidente que Washington parecía inclinado a cumplir los deseos de Bin Laden.

En su libro de 2004 Imperial Hubris, Michael Scheuer –analista senior de la CIA que había rastreado a Osama bin Laden desde 1996– explica: “Bin Laden ha sido muy preciso al decirle a EEUU las razones por las que está librando esta guerra en su contra. Está empeñado en alterar radicalmente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida logró su objetivo.

Continúa: “Las fuerzas armadas y las políticas de EEUU están llevando a cabo la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden ha estado tratando de hacer con éxito sustancial, aunque incompleto, desde principios de los años noventa. En consecuencia, pienso que es justo concluir que los Estados Unidos de América sigue siendo el único aliado indispensable de Bin Laden”. Y podríamos decir que, aun después de su muerte, así siguen siendo las cosas.

La sucesión de horrores a través del decenio transcurrido nos lleva a esta pregunta: ¿había alternativa a la respuesta de Occidente ante los atentados del 11 de septiembre?

El movimiento yihadista, que en su mayoría criticaba a Bin Laden, pudo haberse dividido y socavado después del 11 de septiembre si el “crimen contra la humanidad”, como fueron llamados los ataques con toda justicia, hubiera sido tratado como un crimen, con una operación internacional para aprehender a los sospechosos. Esto se reconoció en su tiempo pero, con las prisas por ir a la guerra, nadie consideró semejante idea. Vale la pena agregar que en buena parte del mundo árabe se condenó a Bin Laden por su participación en los atentados.

En el momento de su muerte, Bin Laden ya era una presencia apagada desde hacía tiempo y, en los meses anteriores, fue eclipsado por la Primavera Árabe. Su papel en el mundo árabe fue captado por el titular de un artículo de Gilles Kepel, especialista en Medio Oriente, publicado en The New York Times: “Bin Laden ya estaba muerto”.

Ese titular hubiera podido publicarse mucho antes, si EEUU no hubiera atizado al movimiento yihadista con sus ataques de represalia en Afganistán e Irak.

Dentro del movimiento yihadista, Bin Laden sin duda era un símbolo venerado, pero al parecer no desempeñaba un papel muy importante para Al Qaeda, su “red de redes” como la llaman los analistas, que emprendía básicamente operaciones independientes.

Incluso los hechos más obvios y elementales sobre este decenio provocan reflexiones sombrías cuando consideramos los ataques del 11 de septiembre, sus consecuencias y lo que presagian para el futuro.

jueves, 4 de agosto de 2011

EL HOMBRE DE AL LADO

¡Magnífica película! Dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, se sirve del conflicto surgido entre dos vecinos cuando uno de ellos, Víctor, decide reformar su casa y construye una ventana para atrapar "unos rayos de sol" . Esto provoca la airada reacción de Leonardo, un exitoso diseñador que vive con su mujer y su hija en una casa diseñada por Le Corbusier.
Son dos espacios contrapuestos al igual que las personalidades de los vecinos.

La dialéctica de las relaciones está filmada con gran inteligencia. Nos va revelando la angustia Leonardo habitante de un espacio vital elitista y exclusivo, pero atrapado en un espacio existencial de profunda crisis conyugal y creativa.
Víctor es un superviviente, un hombre que defiende su derecho a la luz del sol, que no se deja amedrentar por la prepotencia de Leonardo y que reivindica la solución del conflicto mediante un acuerdo entre las partes.

La película se reserva para el final una situación sorprendente, sin concesiones. Un desenlace a la altura del resto de la historia.

Pau Vanaclocha comenta en su reseña de Cartelera Turia: "Es un magnífico compendio de aquello que ha caracterizado lo mejor del cine argentino de los últimos años -una cinematografía sobria en recursos pero exuberante en ideas y temáticas- (...) El hombre de al lado es un ejemplo modélico de lenguaje funcional, que va directamente al meollo de la cuestión, apreciándose en la exacta medición del tamaño y la duración de los planos".


Me uno a la recomendación de la Cartelera Turia: IMPRESCINDIBLE.

martes, 2 de agosto de 2011

LEONORA, LA NOVIA DEL VIENTO.




La riquísma personalidad de Leonora Carrington, pintora y escritora surrealista, recorre como un torrente las más de quinientas páginas de la novela con que Elena Poniatowska ganó el Premio Seix Barral de Biblioteca Breve 2011.
Carrington, fallecida recientemente, recibe así el homenaje literario de la escritora mexicana.
Esta comenta en el capítulo de Agradecimientos:
"Ver a Leonora ha sido siempre un privilegio y una alegría porque me remite a mi infancia, a mis padres, a mis orígenes, a los países que tenemos en común. Dicen que es blanca, negra y roja: lo cierto es que Leonora hace magia con todos los colores y es la hechicera más bella que ha llegadoa nuestros días"...

La larga andadura vital de Leonora estuvo marcada por el desafío, la transgresión, su identificación con los animales,con quienes habla, su sentido de pertenencia a la Naturaleza, la huida del horror de la Segunda Guerra Mundial, la locura ... A pesar de todos sus derrotas, de todos sus abismos y de todas sus angustias, Leonora se redimió con su arte y fue consciente de que la pintura era el sentido de su existencia.

Cuenta Elena Poniatowska: "Inicié una novela inspirada en Leonora Carringon, pero en ves de escribir una historia alusiva, decidí escribir directamente sobre ella ..."
Escrita en presente, la narración está aderezada con jugosos diálogos, a través de los que nos acercamos a esta mujer rebelde, desconcertante, amante, madre y alquimista-maga.
Ante nuestros ojos ésta se va convirtiendo en una anciana que ante todo quiere aprender a morir.
Hermosas las páginas finales y literariamente muy bien resueltas. En ellas, la autora nos demuestra cómo se puede resolver una historia con eficacia y buen hacer, sin renunciar a un discurso estético propio y sabiendo sugerir a cada lector, una manera diferente para despedirse de Leonora.

domingo, 17 de julio de 2011

VERANOS DE LECTURA

El premio Germán Sánchez Ruipérez de Fomento a la Lectura ha sido otorgado a la crítica e historiadora del arte Estrella de Diego, por la columna Llamada en espera publicada en Babelia el 14 de agosto de 2010 con el título Veranos de lectura.

En este artículo se alían de forma sabia la pasión por los libros, la consciencia del tiempo perdido y el reconocimiento de la lectura como manera de recuperar placeres que desafían lo efímero de nuestra existencia.
Lo publico en este abrasador domingo de julio; me parece un hermoso antídoto contra las nostalgias.

Pasear por las salas de las civilizaciones extinguidas de un museo es leer un libro de misterio: relatos inesperados, protagonistas legendarios... Aunque los museos son ahora tan populares que los visitantes se agolpan entre los ajuares mesopotámicos y los sarcófagos egipcios -hasta se apoyan en ellos para hacerse la foto- o comen un sándwich en la gran rotonda presidida por Asurbanipal. En medio de ese ruido, las historias intensas que vienen de otro tiempo dejan de oírse: la lectura necesita sosiego.

Lo encuentra no muy lejos, en la cafetería. Allí, un joven de apenas trece años lee ensimismado un libro que apoya sobre la mesa. No consigo descifrar el autor ni el título: da lo mismo. A esa edad se lee todo que cae en las manos porque sobra la curiosidad y el tiempo corre lento -"trece años aún", ha pensado quizás con fastidio esa misma mañana al levantarse y recordar la obligada visita al museo.

Sentada frente a él, su madre -debe de serlo, pues comparten el idéntico perfil elegante- se concentra en la taza de té: no le interrumpe. Ha debido de arrastrarle hasta las salas, pienso de pronto, en medio de su lectura de verano que, como ocurre en la adolescencia, atrapa igual que las urgencias del amor: no es posible dejar de leer. Han debido de pasear por las salas que el joven, seguro, ha mirado sin prestar atención, con el pensamiento fijo en el libro dentro de la mochila, la única vida real mientras duran las páginas. Lo demás, lo que ocurre fuera del texto, es solo un trámite incómodo: dormir porque hay colegio a la mañana siguiente, la hora de comer, apagar la luz cuando nos llaman la atención en casa -quién fuera mayor para poder pasarse la noche leyendo...-. Es igual que el mundo fuera se derrumbe. Es igual que se derrumbe dentro -y sucede con frecuencia en la juventud: la lectura termina por acompañarnos en cada momento importante de la existencia, historias que nos hacen diferentes, vivir en tránsito igual que el niño del museo-. Ahí está, solemne, en medio de tantos turistas que comen sin prestar atención al joven lector cuyo gesto me ha devuelto a mis veranos de juventud: leer como si nos fuera la vida en ello.

Y nos va. Nos van las vidas que vamos viviendo, insomnio que nos corteja desde la infancia como un virus incurable. Luego, la edad pone orden en las lecturas -igual que en el resto de las cosas- y el tiempo echa a correr sin que nadie entienda cómo ha ocurrido. Los veranos se hacen cortos y las grandes novelas, las de muchas páginas que nos bebíamos de un trago, permanecen más rato en la mesilla. Miro de nuevo al niño que no ha apartado los ojos ni un instante de ese libro cuyo título no puedo ver y vuelven decididos los veranos largos de lectura incansable. Las páginas pasaban deprisa sin límite de tiempo ni de tema y siento una nostalgia agridulce hacia aquellos meses solo para leer. Los recuperaré este verano. Cogeré mis libros ya leídos y leeré hasta caer rendida, como entonces; a destiempo, sin horario, sin prestar atención al mundo exterior aunque sea Egipto o Mesopotamia, igual que el joven lector del Museo Británico que levanta su libro de la mesa y se lo acerca al rostro. "Henry James", creo ver a punto de salir de la cafetería, dispuesta a volver a sumergirme en aquellas sesiones voraces de hace tanto. Leer como si me fuera en ello la vida.

jueves, 16 de junio de 2011

ESPEJOS.


Comparto plenamente la opinión de Maruja Torres, autora de Espejos, que aparece hoy en El País. A mí me resulta esperanzador que el Movimiento 15-M asuma este ejercicio de regeneración democrática, en los espacios y tiempos donde nuestros dirigentes políticos se disponen a representar la ya conocida farsa: ya han conseguido los votos y ahora se disponen a gobernar al servicio del poder económico.
Pero la presión en la calle continúa, el tiempo de la resignación ha terminado.
El próximo día 19 de junio, en diferentes ciudades de España y Europa estamos convocadas a participar en MANIFESTACIONES, que volverán a ser espejo de un sentimiento de indignación .Y depende de ti y de mí y de muchos miles más, ir haciendo camino hacia el compromiso con el cambio que hemos empezado a soñar.
Aquí, tenéis la columna de Maruja Torres. Un placer ponerlo a vuestra disposición en este blog.

Escribo esta columna mientras sigo por la radio el desarrollo de los acontecimientos ante el Parlament de Catalunya, cruzando los dedos para que nadie se salga de madre -por el bien de los propios indignados y de su futuro- y pensando que es ahora cuando el Movimiento 15-M está empezando a moverse de verdad, y con objetivos bien determinados. Primero, la indignación y la reunión; luego, la decisión: de frescos tanteadores de la cosa, amablemente encerrados en un recinto urbano, contemplados con condescendencia, a ciudadanos que, con su presencia en el lugar de los hechos, plantan un espejo ante los depositarios de la función pública. Un espejo de indignación en el que cada prócer puede mirarse y decidir si se siente o no indigno, caminando a hurtadillas con su maletín hacia su bancada. ¡O en helicóptero!

Así como las juntas vecinales y asociaciones contra los desahucios nos dan lecciones de solidaridad, deberían multiplicarse estos juegos de espejos centrados en los lugares desde donde el poder se ejerce sin otra dictadura que el dictado de la economía.

Bueno sería, por ejemplo, sentarse -no solo el 15-M, todos los afectados- en la plaza de las Cortes, hasta que sus graciosas señorías decidieran constituir un Tribunal Constitucional de justas hechuras, pues lógico es que exista si, en el futuro inmediato, tiene que decidir -a propuesta de ese Partido Popular que viene a salvarnos- si la ley del aborto o la del matrimonio entre homosexuales son constitucionales o no, e incluso si lo son estas reuniones de contestación al actual funcionamiento de lo parlamentario.

En todo caso, lo que tenga que ocurrir ocurrirá, porque se ha estado tirando demasiado del hilo de la paciencia. Y, diga lo que diga Aguirre, no será una noche de los cristales rotos. Qué ganas tiene la dama de interpretar también a Marie Antoinette.